lunes, 2 de mayo de 2011

Cómo los niños pararon un ecocidio

Hace unos días estuve presente en el 1º Congreso Latinoamericano de Salud Socioambiental.

El principal tema que cruzó todo el congreso fue las trágicas consecuencias del uso de químicos nocivos para fumigación.
Mi país es hoy un gigantesco laboratorio genético a cielo abierto, impulsado por la tecnoagricultura de producción de cultivos transgénicos.
Mucho poder, mucho dinero.

Las sustancias con las cuales se los fumiga -tal y como se probó en las ponencias del Congreso- provocan malformaciones en fetos, alteraciones a nivel sistema nervioso, cánceres y leucemias en infantes y adultos.
Finalmente, dañan y envenenan la vida en general, y la Tierra, el aire y el agua.

Los compuestos de control agroquímicos son hijos del mismo desarrollo que creó los "gases nerviosos" como armas químicas en las dos Guerras Mundiales y el "Agente Naranja" con el cual los norteamericanos fumigaban Vietnam; es decir: tecnología desarrollada en origen para uso bélico.

No me extenderé más sobre este tema: pueden encontrar mucha y buena información en sitios honestos de internet. La lucha por liberar a la gente inocente y al planeta de ese envenenamiento progresivo y forzado se está dando en muchos lugares a la vez, por diferentes causas.

En los intensos días que pasé en el Congreso, conocí a algunas personas admirables.
Una de ellas es un brillante y entrañable médico ecuatoriano, el Dr. Adolfo Maldonado.
Ecuador es hoy por hoy un país libre de cultivos transgénicos -y de sus correspondientes kits de agrotóxicos fumigables- por una cláusula que se inscribió en la reforma constitucional de 2008.
Sin embargo, Ecuador es vecino de frontera con Colombia.
Y en Colombia.... tenían el Plan Colombia.

El Plan Colombia fue un intento de acabar con los cultivos ilícitos -principal fuente de materia prima para el narcotráfico- en ese país, articulado con EEUU. Como parte de esa estrategia, se fumigaba a saturación con agrotóxicos desde aviones.
La fumigación llegaba a cubrir -por efecto del viento y otros- buena parte del área fronteriza de Ecuador, el país vecino.
Y los campesinos y la gente que vivía en esas áreas sufría las consecuencias, sin comerla ni beberla, como decimos en mi país, en un proceso que duró años.

El Dr. Maldonado nos contó que en esa zona los pobladores tenían una costumbre: al empezar el año, daban a los niños un cerdito a cuidar. El niño tenía que encargarse de él, alimentarlo, etc; y, al cabo del año, el cerdo se vendía y con el dinero obtenido los niños compraban los útiles necesarios para cursar el año escolar.

A raíz de intoxicaciones con agroquímicos fumigados en la frontera, Adolfo nos narró que los cerditos murieron, los niños se quedaron sin dinero para útiles y veintiún escuelas de frontera tuvieron que cerrar sus puertas por falta de asistencia...

Algunas personas, en Italia, por ejemplo, cuando supieron de esta situación, decidieron enviarle útiles a los niños. Los niños decidieron que tenían que mandarles algo a cambio, y como algunos sabian escribir pero no en italiano, decidieron devolverles dibujos de lo que pasaba.

Así, Maldonado empezó a documentar la historia del proceso de concentración de las fumigaciones tóxicas y el envenenamiento de las personas, animales y el medio ambiente en ese sector de la frontera ecuatoriana en el transcurrir del Plan Colombia: a través de los dibujos de los chicos.

La historia se la contará a ustedes el propio hermano -no puedo decir menos que esta honrosa palabra- Adolfo Maldonado, en estos tres videos cortos que le realizara la gente del Grupo de Reflexión Rural, a quienes agradezco desde ya por el uso de su material.

A mí sólo me queda continuar en la tarea de colaborar en parar eso acá, decirles a ustedes que actos de amor como éste me hacen llorar como a un sensiblero, y comunicarles la buena noticia: en Ecuador lograron DETENER LAS FUMIGACIONES del Plan Colombia en la zona fronteriza.

Vamos por más, vamos por la nuestra.... Esto es lo que se logra cuando los chicos y los adultos estamos unidos en el bien común:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

miércoles, 30 de marzo de 2011

lunes, 7 de febrero de 2011

Con los chicos no

Otro de Sinay, este recién salidito del horno.
Caramba, qué bien escribe este hombre...

Con los chicos no
Empiezan los primeros escarceos preelectorales y ya muestran la hilacha. En los diarios, en la televisión, en cualquier lugar donde se puedan mostrar, los precandidatos comienzan a levantar bebés y chicos muy chicos en sus brazos. Y los besan, con un poco de asquito (olor a quesito, olor a caquita), los besan.
¿Habrán levantado con ese supuesto cariño a sus hijos?
¿Se preocupan por el hambre, la violencia, los abusos y otras aberraciones que sufren tantos chicos día a día, en lugares que ellos ni pisan ni pisarán?
Los chicos sirven para un roto como para un descocido. Para una foto en la que estos candidatos muestran falsas sonrisas y mucha torpeza para manipular a un bebé. Y para pedir mano dura y bajar las penas a 14, 12, 10 u 8 años según sea la conveniencia electoral y la paranoia de la sociedad (sociedad que también abandona masivamente a sus hijos).


¿Nada los detiene? ¿Y los padres de esos chicos prestados para la foto? ¿Así los cuidan? ¿Así los protegen? ¿Poniéndolos en manos de quién sea? Algunos padres se los prestan a los políticos (suponiendo que sea sólo un préstamo y no haya contraprestaciones).
Otros los llevan a castings de publicidad para que luego productores, directores y publicistas utilitaristas manipulen impunemente durante horas a esos chicos que (¡aleluya!) saldrán en la tele para gloria de quienes deberían cuidarlos pero prefieren valerse de ellos.
 
Señores precandidatos dispuestos a todo, señores padres narcisistas, por favor, un segundo de responsabilidad.
Un límite.
Tiene que haber un límite: con los chicos, no
 

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sinay y la Involución

Lo que sigue es un breve artículo de Sergio Sinay, sobre la involución de la convivencia en la Argentina.
Lo pongo aquí porque se me ocurre significativo más allá de las fronteras de nuestro país, si bien en algún grado diferente.
Alguien dijo alguna vez que las repúblicas que se descuidaban degeneraban en democracias, y las democracias abandonadas mutaban en totalitarismos. Algo así estamos viviendo en Argentina, y, en algún grado, en el planeta, con esto del Nuevo Orden Mundial.
Por lo demás, si les gusta el tema, relean (o lean) a Fromm en El Miedo a la Libertad; lean -o miren la peli- a Orwell en "1984", a Huxley en "Un Mundo Feliz", vean las pelis "La Ola" y "El Experimento"...

¿El punto? Volver a la convivencia real, volver a establecer vínculos reales y sanos... si acaso estamos todavía a tiempo...

Involución

por Sergio Sinay
El Estado es la forma que toma el acuerdo que un grupo de individuos construye para poder en primer lugar sobrevivir y, luego, convivir en condiciones que les permitan a cada uno de ellos desarrollar sus potencialidades y al conjunto de los mismos construir una comunidad que más tarde pueda darse propósitos colectivos.
El Estado no es un invento caprichoso que tiene el fin de importunar a las personas y tampoco es propiedad de nadie en particular, sino de todos quienes adhieren a sus propósitos y a sus reglas y están dispuestos a interactuar bajo las mismas. Se trata, en fin, de una de las grandes creaciones humanas y sin el Estado la especie no hubiese sobrevivido ni habría desarrollado esa fabulosa construcción que se llama civilización. En la medida en que las comunidades evolucionan, cuidan, respetan y mejoran esa institución siempre perfectible.

La Argentina involuciona. Su Estado es siempre propiedad de quienes lo usurpan (y también se puede usurpar por vía electoral, según sabemos y sufrimos). El Estado es aquí un medio de enriquecimiento de unos pocos y, mientras éstos lucran malamente con él, una masa crítica de la sociedad busca burlar sus leyes, sacar pequeñas ventajas ratoniles, y convierte en deporte nacional la transgresión de los códigos de convivencia, la queja contra el Estado y también el afán por vivir de él o de las migas que los otros, los poderosos que lo administran, tiran.

Más allá de las formalidades y las deformaciones este parece ser hoy un país sin Estado y sin ley.
Un país de todos contra todos, un conglomerado humano darwiniano en el que sobrevivirán quienes sean más fuertes que otros y estén dispuestos a comer la carne de los débiles.

Un país de intolerantes y abusivos sin distinción de clase.
Un país sin ley y sin destino.
Si hay futuro, éste deberá empezar por aprender el abecedario de la convivencia (el mayor analfabetismo nacional) y por un acuerdo elemental de coexistencia que empiece por fundar otra vez un Estado, por darle cimientos y por respetar sus funciones e instituciones.

O nada.

Fuente: http://www.sergiosinay.com

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Oferta!: Naranjo 2 x 1

Claudio Naranjo es una persona muy interesante.
Médico, psiquiatra, transeúnte de lo gestáltico, del Eneagrama, de las conexiones con sufíes y chamanismo ancestral, de lo humano.
No agrego más: si le interesa esto, búsquelo en internet o en la biblioteca.

Dos notas, cortas, contundentes.


"El sistema educativo es un fraude"

"Hoy instruye, pero no da una formación integral", dice el psiquiatra chileno Claudio Naranjo


Para Claudio Naranjo, psiquiatra chileno especializado en antropología, la educación -al menos como se la imparte en Occidente-, es sencillamente un fraude.
Este médico de 74 años radicado en Berkeley (California), que acaba de publicar el libro Cambiar la educación para cambiar el mundo , dijo a su paso por la Argentina que el sistema educativo es esclavo de los intereses del mercado transnacional; que las escuelas son máquinas de exprimir niños; que lo que hacen es transmitir conocimientos de manera robotizada para pasar exámenes; que las universidades son un ticket para conseguir un buen empleo, y que los maestros están deprimidos y llenos de enfermedades psicosomáticas. Así de duro y de tajante.

"Los jóvenes sienten las instituciones educativas como irrelevantes para sus vidas", agregó el especialista chileno, formado en psicología de los valores en Harvard y en California, y creador del programa SAT, que define como "escuela del amor, del encuentro con uno mismo y el cultivo de la espiritualidad".
En diálogo con LA NACION, Naranjo -pianista singular y fanático de Piazzolla- comentó que, desde hace una década, está abocado a trabajar con los docentes para que tomen conciencia de que necesitan una transformación para poder cambiar el sistema. "Si logramos transformar al maestro, mejorará naturalmente la educación", comentó. 

-¿Cuál es hoy la falla más importante en el sistema educativo?
-La educación hoy es un fraude. Instruye pero no educa. No contribuye al desarrollo integral de la persona, se ocupa de cultivar la mente del niño, pero no presta atención a sus deseos y emociones. No estamos educando para la felicidad, entendida como camino para el servicio y la vida. No se busca que los chicos sean seres autónomos, conectados con sus deseos y su individualidad. La educación se ha deshumanizado; está automatizada, globalizada, y se encuentra a merced de los intereses del mercado transnacional, de una fuerza invisible y poderosa que controla el dinero. 

-¿Qué tipo de transformación necesitan los educadores?
-Los formadores precisan aprender lo que las universidades no le ofrecen: emprender un camino hondo de autoconocimiento, de sanación para convertirse en personas plenas, ancladas en su esencia; individuos con vínculos sanos. Creo haber desarrollado un método para lograrlo que hace hincapié en la meditación, el desarrollo de la atención, la quietud de la mente como vías de introspección. Mi teoría es que, si un maestro quiere enseñar a su alumno a ser libre, pacífico u honrado, él debe primero trabajar sobre sí mismo para alcanzar estas virtudes y luego transmitirlas. 

-En su libro, usted propone que la educación asuma su potencial salvífico. ¿En qué sentido puede salvarnos?
-La educación debería colaborar en desarrollar seres humanos completos, integrales y puede ser salvífica si tiene en cuenta los tres niveles de evolución de nuestro cerebro: el instintivo, el afectivo y el racional. Hoy predomina el último por el paradigma racional de nuestra cultura; buscamos con soberbia el saber. Las escuelas descuidan los aspectos instintivos relacionados con el deseo y la afectividad. 

-¿Los colegios y las universidades deben dejar de transmitir conocimientos, habilidades y competencias para formar futuros profesionales?
-No. Por supuesto: deben transmitir conocimientos y estimular el desarrollo de habilidades, pero sin descuidar la individualidad de cada alumno, sus aptitudes y deseos. Hay que educar para ser, fomentar en los chicos un camino de encuentro con su esencia. Si vivimos desconectados de nosotros mismos, siempre buscaremos llenar un vacío interior en el exterior. Ningún bien material (auto, departamento, viaje); ningún cargo o empleo, por más prestigioso y remunerado que sea, puede llenar ese vacío. Mi propuesta es ayudar al maestro y al chico a encontrarse consigo mismo, incluso animarse a sentir el vacío que todos tenemos dentro, y emprender luego un camino de búsqueda e integración. Una persona anclada en sí misma, auténtica y madura encontrará en la sociedad un buen lugar para desarrollarse profesionalmente y, lo más importante: vivirá contenta. 

Por Agustina Lanusse
Para LA NACION 

"Adaptarse a esta sociedad enferma no es un síntoma de inteligencia"

A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es considerado como uno de los maestros contemporáneos en vida. Profesor de una docena de prestigiosas universidades de todo el mundo y doctor honoris causa por la italiana de Udine, es autor, entre otros ensayos, de Carácter y neurosis y Cambiar la educación para cambiar el mundo. También es el fundador del programa Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales. Naranjo ha sido invitado recientemente por Esade para reflexionar sobre cómo impulsar una formación más humanista como respuesta a la deshumanización de las empresas y de la sociedad.
Pregunta. ¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?
Respuesta. Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que no esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.

P. ¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?
R. Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.
P. ¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?
R. Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa, que a su vez sigue condicionando a las nuevas generaciones para preservar el establishment.

P. ¿A qué se refiere?
R. El mundo se ha convertido en un negocio en manos de las grandes corporaciones. Debido al sistema monetario, todas las instituciones funcionan bajo un mismo principio creador: su propia supervivencia. Tanto los Gobiernos como las entidades financieras, las empresas y las instituciones religiosas, que tanta influencia tienen en la sociedad, están orientadas a optimizar sus recursos para tener el mayor lucro posible. El bienestar de la humanidad y del medio ambiente les trae sin cuidado porque no es rentable.

P. De ahí la dificultad de tener verdaderos líderes humanistas...
R. Exacto. A la maquinaria del sistema monetario sólo le interesa que las cosas sigan como están, incluyendo los 40 conflictos armados existentes hoy y que tanto dinero generan a la industria armamentística mundial. Por eso, líderes como los hermanos Kennedy, Gandhi, Luther King y tantos otros fueron asesinados. Los que tienen el poder tan sólo están interesados en continuar teniéndolo, y para eso necesitan seguir esclavizando a los pueblos por medio de la deuda y los intereses bancarios, que impiden que la humanidad salga de este círculo vicioso.

P. ¿Y cuál es su propuesta?
R. Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

P. Usted suele hablar de "la búsqueda de la verdad"...
R. Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio. -
 Fuente: Diario El País

martes, 23 de noviembre de 2010

El olvidado arte de hacernos cargo

La siguiente es una conferencia de Sergio Sinay, dada en la ciudad de Rosario, Argentina, en noviembre de 2010.
Sinay es escritor y periodista, formado en psicología gestáltica, psicología transpersonal y autoasistencia psicológica. Sus últimos libros son: "La sociedad que no quiere crecer", "Conectados al vacío", "La sociedad de los hijos huérfanos", "Elogio de la responsabilidad", "Ser padres es cosa de hombres", entre otros. Es columnista del diario "La Nación".


La charla se llamó: "Elogio de la responsabilidad: cómo construir y vivir una vida trascendente".
En ella analiza el verdadero sentido de la responsabilidad, su papel en las relaciones humanas y la forma activa de incluirla y ejercerla en nuestras experiencias personales y en nuestros vínculos. Explora sus efectos en la educación, en la vida pública, en las acciones privadas y en la construcción de una vida social plena de sentido y trascendencia como valor inherente a la vida humana.

La grabación que ustedes encuentran acá la tomé personalmente y traté de pulir el sonido lo mejor que pude.
Agradezco profundamente al señor Sinay y vayan los créditos correspondientes a la Fundación OSDE que fue quien lo trajo a Rosario y auspició esta charla gatuita a la que asistimos cerca de 2000 personas -a ojo de buen cubero-.


Pueden escucharla mediante el reproductor en la página o bajársela en MP3 y escucharla en su aparato portátil.

viernes, 27 de agosto de 2010

La educación religiosa y los niños

El que sigue es un texto de Osho.
Es simple, es claro, es directo.
Y es polémico.
Como Osho, y seguramente, sin la intención de serlo.

 

Voy a distinguir sólo dos cosas, ya que presumo que este blog lo suele leer gente con buena capacidad de discernimiento, con buena cantidad de matices y no tan idólatras ni fanáticos.
Quiero decir en primer término que no considero lo mismo "espiritual" que "religioso".
Creo entender que lo "religioso" crece sobre el terreno que la natural conexión espiritual cede.
Y a veces cede sin deseo, justicia ni necesidad.
A veces nos vemos despojados de ella, por costumbre, cultura, sociabilización o flojera, simplemente.
También creo que esos tiempos van llegando a su fin, y la prueba -o el "síntoma"- son estos "nuevos niños".

Lo segundo que voy a aclarar -y a la vez enfatizando que convivo con el hecho de aceptar las creencias que cada uno quiera mantener, siempre y cuando lo haga de manera libre y sin dañarse a sí mismo ni a terceros- es que estoy convencido de que los niños tienen ya su espiritualidad real viviente, formándose pero en germen propio.
Por lo tanto, desde esa perspectiva entiendo el texto de Osho como un llamado a desarrollarla en forma natural, mediante la experiencia que es la vida.
Y una advertencia a no obturarla atiborrándola de creencias atávicas sin contacto con la "vida real", con lo que está vivo y cambiando adentro y afuera de nosotros mismos.
Sin preconceptos, sin prejuicios, sin postulados y sin anatemas.
Dicho sea de paso, menos mal que a los mayores no se les ocurre que los niños no saben respirar del mismo modo en que suelen suponer de que nada saben de lo espiritual, porque entonces la mayoría de nosotros ya estaríamos asfixiados...

Sin más que esto, y confiando en que el eventual lector sepa hacer buen uso de su libertad de pensamiento, entrego el texto de Osho:


Todos los niños son educados, condicionados, en una cierta religión.

Es uno de los crímenes más grandes en contra de la humanidad. No puede haber un crimen más grande que contaminar la mente de un niño inocente con ideas que van a convertirse en obstáculos en su descubrimiento de la vida.

Cuando quieres descubrir algo, tienes que ser totalmente imparcial. No puedes descubrir la religión siendo musulmán, o cristiano o hindú, no. Esas son maneras de impedirte que descubras la religión.
Todas las sociedades, hasta ahora, han estado intentando adoctrinar a los niños. Antes de que el niño sea capaz de hacer preguntas, se le dan respuestas. ¿Te das cuenta de que esto es una estupidez?

El niño no ha hecho la pregunta, y tú ya le estás dando una respuesta. Lo que estás haciendo en realidad es matar la posibilidad de que surja la pregunta. Has llenado su mente con la respuesta. Y si no tiene su propia pregunta, ¿cómo puede tener su propia respuesta? La búsqueda tiene que ser sinceramente suya. No puede ser prestada, no puede ser heredada.


Pero este disparate ha estado sucediendo durante siglos. El sacerdote, el político y tus padres están interesados en hacer algo de ti antes de que puedas descubrir quién eres. Tienen miedo de que si descubres quién eres, seas un rebelde, seas peligroso para los poderes establecidos. Entonces te convertirías en un individuo viviendo por derecho propio, no una vida prestada.

Tienen tanto miedo que antes de que el niño sea capaz de preguntar, de investigar, empiezan a atiborrar su mente con todo tipo de tonterías. El niño está indefenso. Naturalmente, cree en su madre y en su padre, y por supuesto cree en el sacerdote, en el que a su vez creen el padre y la madre. Todavía no ha aparecido el gran fenómeno de la duda.

Y dudar es una de las cosas más valiosas en la vida, porque a menos que dudes no puedes descubrir. “Las dudas las siembra el diablo. La duda es quizá el pecado más grande. La creencia es una virtud. Cree y encontrarás; duda y has equivocado el primer paso”. La verdad es justo lo opuesto. Cree y nunca encontrarás, y todo lo que encuentres no será otra cosa que la proyección de tu propia creencia, no será la verdad.



¿Qué tiene que ver la verdad con creer?

Duda y duda totalmente, porque la duda es un proceso de limpieza. Saca toda la basura de tu mente.

Te devuelve a la inocencia, vuelves a ser el niño que fue destruido por los padres, por los sacerdotes, por los políticos, por los pedagogos. Tienes que descubrir nuevamente a ese niño. Tienes que empezar desde ese punto.


A un niño pequeñito se le asusta con el miedo al infierno eterno, en donde te echarán vivo a las llamas, y te quemarás pero no morirás. naturalmente, la duda no parece ser tan importante como para correr un riesgo semejante. Y eres motivado a que si crees, si simplemente crees, todos los placeres, todas las alegrías de la vida serán tuyos. Cree y estás a la derecha de Dios; duda y estás del lado del diablo.

Al niño pequeño no le queda más posibilidad que aceptar toda la basura que le estás dando.


Está asustado. Le da miedo quedarse solo en mitad de la noche, en la casa, y tú le estás hablando del infierno eterno: “Te caes y te sigues cayendo en una oscuridad cada vez más profunda, y no hay un final y nunca puedes salir.” Naturalmente, el niño no se atreve a dudar, le da tanto miedo que no vale la pena. Y creer es tan sencillo. No se espera nada de ti: basta con creer en Dios, el hijo, el Espíritu Santo..., basta con creer que Jesús es el hijo de Dios, y el mesías... y que ha venido a redimir a toda la humanidad..., y que te redimirá a ti también. ¿Por qué no ser redimido si es tan fácil? No se te pide mucho. Sólo cree, y todo se pondrá a tu favor.

¿Por qué vas a escoger la duda? Naturamente, deberías escoger la fe. Y esto sucede a una edad muy temprana -después sigues creciendo, y la fe, el condicionamiento, las ideas y la filosofía se van amontonando encima-, de forma que es muy difícil escarbar y enterarte de que hubo un día en el que tú también estabas lleno de duda. Pero la duda ha sido aplastada, apartada de la vista. Hubo un día en el que te resistías a creer, pero te han convencido. Te han puesto delante todo tipo de recompensas.

Puedes convencer a un niño pequeño dándole un juguete; y le has dado todo el Paraíso.

Si has conseguido convencerle de que crea, no has hecho un gran milagro. Es una explotación muy sencilla.

Quizá lo estás haciendo sin darte cuenta; tú también has pasado a través del mismo proceso.
Y una vez que has cerrado las puertas a la duda, has cerrado las puertas a la razón, al pensamiento, a preguntar, a la búsqueda. Dejas de ser un ser humano de verdad.


Las puertas de la duda se han cerrado, eres un zombi, estás hipotizado, condicionado, convencido a base de miedo, a base de avaricia, a creer en cosas en las que ningún niño normal crería, a menos que todas estas cosas hayan sido manipuladas.

En el momento en que dejas de dudar y de pensar, te puedes creer cualquier cosa. Entonces no hay preguntas.

Un niño pequeño presentó el siguiente resumen de la catequesis del domingo:

- Estaban esos judíos que se habían escapado de un campo de prisioneros en Egipto. Corrieron y corrieron hasta que llegaron a un lago muy ancho. Los guardias de la prisión les estaban rodeando de modo que los judíos saltaron al agua y nadaron hasta algunos barcos que les estaban esperando. Los guardias se montaron en submarinos y trataron de torpedear los barcos, pero los judíos lanzaron unas cargas de profundidad y explotaron todos esos submarinos y llegaron a salvo a la otra orilla. Todo el mundo llamó al almirante por su nombre de pila, Moisés.

El padre del niño preguntó:

- ¿Estás seguro de que esto es lo que os contó vuestro profesor?

- Papá -respondió el niño-, si no te puedes creer mi historia, nunca te podrás creer la que contó el profesor.

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